
Física y ecofeminista, India, n. 1952 · Bióloga y mujer trans, Bogotá, n. 1963
Las dos hicieron la misma pregunta desde oficios distintos: ¿quién decide qué es «natural» y qué no? Shiva demostró que el poder, el colonialismo y la economía transforman la relación con la tierra, las semillas y los cuerpos. Baptiste demostró desde la ecología del paisaje que la biodiversidad, el territorio y el género no son fronteras fijas. Recorre esta herramienta sola: nadie te la va a explicar.
Antes de compararlas hay que conocerlas. Ninguna es «la esposa de» ni «la ayudante de»: las dos construyeron instituciones y campos de saber.

Se formó en física —licenciatura en Punjab y doctorado en Western Ontario— y pasó de la teoría cuántica a los conflictos de semillas y globalización. Fundó en 1982 la Research Foundation for Science, Technology and Ecology y en 1987 el movimiento Navdanya por la soberanía alimentaria. Su libro Staying Alive (1988) redefinió la mirada sobre las mujeres del Tercer Mundo. Recibió el Right Livelihood Award en 1993.

Bióloga javeriana con maestría en Conservación y Desarrollo Tropical de la Universidad de la Florida. Trabajó más de veinte años en el Instituto Alexander von Humboldt y fue su directora entre 2011 y 2019, primera mujer en el cargo. Desde septiembre de 2019, rectora de la Universidad EAN. Es voz pública sobre biodiversidad, territorio y género, y cuestiona las fronteras rígidas entre naturaleza y cultura.
No nacieron para encontrarse: mira qué hacía cada una mientras la otra vivía su propia historia.
Las dos pasaron de la ciencia «pura» a la ciencia como pregunta política: la física teórica llevó a Shiva a los conflictos de semillas; la ecología llevó a Baptiste a los conflictos de territorio.
Shiva funda su instituto en 1982 y publica Staying Alive en 1988; Baptiste coordina el Programa de Uso y Valoración de Biodiversidad entre 1995 y 2000. Los noventa son el cruce real de las dos trayectorias.
Las dos trabajan justo donde la ciencia dominante dice «esto no es conocimiento»: saberes campesinos de un lado, experiencias de género y territorio del otro.
Mapa real. Toca un pin o un lugar de la lista: el mapa vuela al territorio y te cuenta qué pasó ahí.
Toca una imagen para verla grande. Todas son de Wikimedia Commons con licencia libre; los créditos están en cada pie de foto y al final.
Una ficha que solo presenta a dos mujeres una detrás de otra no es un análisis. Esto es lo que las une, lo que las separa y —tan importante— lo que entre ellas no se puede comparar.
Shiva: deslegitimación de los saberes campesinos y de las mujeres frente a los modelos científicos y agroindustriales dominantes.
Baptiste: estereotipos y resistencias de género, más los sesgos que separan la ciencia del conocimiento público.
Shiva: convirtió la investigación y la escritura en activismo ambiental y defensa de semillas.
Baptiste: convirtió la investigación científica, la gestión institucional y la divulgación pública en herramientas para intervenir en los debates sobre biodiversidad, territorio y género.
Cada campo recibe un nivel: PIONERA (abrió el campo), SÍ (aporte concreto) o N/A (no aplica). Desliza la tabla hacia los lados si tu pantalla es pequeña.
| Campo | Shiva · Internacional | Baptiste · Colombiana |
|---|
Los últimos 90 segundos de todo producto de esta feria responden dos preguntas en voz del grupo: qué aprendimos y por qué no la conocíamos. Aquí está el nuestro, con las voces de los tres integrantes.
Antes pensábamos que naturaleza y género eran dos conversaciones separadas: una de científicos, otra de feministas. Al leer a Shiva y a Baptiste juntas, esa división se rompió. Las dos muestran que llamar a algo «natural» es ya una decisión política, y que quien define lo natural define también los cuerpos que entran o no entran en la categoría.
Lo que cambió en nosotros fue el lugar de la ciencia. Dejamos de ver a la bióloga y a la física como productoras de datos neutros y las vimos como gente que tuvo que pelear por la autoridad de su propio saber: Shiva contra los modelos de desarrollo, Baptiste contra los sesgos que separan la ciencia del conocimiento público.
La pregunta que nos quedó abierta es quién tiene autoridad para definir qué cuenta como conocimiento legítimo, y si esa autoridad se puede redistribuir. No la contestamos. La trajimos a la feria.
Esto no es «porque había machismo». Es más específico. En el programa de la asignatura de ecología de nuestro pregrado, los debates sobre la relación entre naturaleza y sociedad se introducían con Humboldt, con el modelo de desarrollo sostenible y con la sociología ambiental clásica. A Brigitte Baptiste —bióloga colombiana que dirigió por casi diez años el instituto que precisamente lleva el nombre de Humboldt— no se la nombraba. Eso no es un olvido: es una decisión curricular.
¿Quién ocupó su lugar? Alexander von Humboldt. Nos enseñaron la biodiversidad colombiana como el descubrimiento de un naturalista europeo del siglo XIX, y no como el campo de investigación de una mujer trans bogotana que lo dirigió institucionalmente entre 2011 y 2019. El lugar que ocupó Baptiste fue reemplazado por el lugar que el canon ya tenía reservado.
Y con Shiva pasa lo mismo al revés: se la lee a veces como activista, casi como anécdota del ecologismo, cuando es una física con doctorado que fundó un instituto de investigación y un movimiento internacional de semillas. Nos la habrían contado como «la señora de las semillas» y no como la pensadora que redefinió lo que significa desarrollo.
Grupo: Ruiz Méndez Carlos · Correa José Miguel · Orozco Velandia Sebastián · Stand 13 · Herramienta digital.
Impreso y en el stand 13. También publicado en el muro común del curso 48 horas antes de la sesión.